Por un mundo un poco más bonito para nuestras criaturas

Vos enfants ne sont pas vos enfants.

Ils sont fils et filles du désir de Vie en lui-même.

Ils viennent par vous mais non de vous,

et bien qu’ils soient avec vous,

ce n’est pas à vous qu’ils appartiennent.

KHALIL GIBRAN

Escribió el poeta libanés Khalil Gibran que nuestres hijes no son nuestres. Que son hijas e hijos del deseo de Vida en sí mismo. Que vienen a través de nosotres, pero no de nosotres. Y que aunque estén con nosotres, no nos pertenecen.

AVISO A LAS LECTORAS: trataré de que salga algo decente de mi mombrain de 31 semanas de gestación. Me excuso de antemano porque, para les que no lo sepan, las capacidades intelectuales de las gestantes se ven bastante mermadas, en pro del cerebro reptiliano. Algo que, por cierto, a todas nos vendría muy bien de vez en cuando.

Este texto viene a sumarse a la tarea de muchas compañeras que admiro de movilizar las urnas de cara a este 23J. Reconozco que el hecho de explotar mi útero para fines electorales me da un poco de vergüenza. Por varias razones, supongo. La principal puede ser el hecho de que yo haya sido abstencionista en, al menos, las dos últimas legislaturas estatales. Aún así, me he animado.

Y es que, parafraseando a Gibran, las autoridades que nos gobiernan no son nuestras ―en este caso, lamentablemente―, pero sí que llegan al poder, de alguna manera, a través de nosotres.

No soy yo una figura nada competente para disertar sobre las fallas del sistema electoral español, por eso no voy a aventurarme en esas aguas. Pero sí que es evidente que en este momento ocupan las instituciones unas personas que podrán renovar mandato o ser sustituidas por otras tras el resultado de las urnas el próximo domingo. Hasta ahí llegamos todas.

Ayer leía a Amador Fernández-Savater y Ernesto García López en Contexto y descubrí que yo he sido una desertora, es decir, una demócrata decepcionada con el sistema que se ha abstenido de seguir eligiendo a sus representantes a través de un gesto activo. Además, en aquella época militaba activamente en movimientos sociales. Por eso, yo qué sé, vivía con la conciencia bastante tranquila alejada de las urnas. Sin embargo, ay… Teresa Villaverde me ha convencido de que mi gesto también era la rebeldía del privilegio.

No sé si serán las Píkaras ―redactoras de la revista feminista Píkara Magazine―, que fueron muy contundentes llamando al voto ―de la izquierda violeta y arcoiris, evidentemente― en su actualización de la semana pasada, o la hipersensibilidad provocada por mi cóctel hormonal actual, bastante cargadito. La cuestión es que lo que ocurra este domingo no me es en absoluto indiferente.

Y es que en unas semanas pondré a una nueva criatura en este mundo ―en realidad, ya existe ahí adentro―. Llevamos meses trabajando para construir nuestro nido: muebles nuevos, mucha limpieza, ropita surtida y ordenada por tallas, chapuzas en casa… Leer a Michel Odent no ha hecho sino reafirmar que se trata de una tarea que compartimos con casi todo los animales que van a criar. Somos mamíferas, por encima de ciudadanas del capital.

En efecto, casi todo lo que una pequeña criatura humana necesita está al alcance de sus mapaches ―en nuestro caso, una pareja monógama y heterosexual de clase media―. Pero hay cosas, cositas, que no estarán solo en nuestras manos. La vida de esa personita que crecerá en el segundo cuarto del siglo XXI estará muy condicionada por su medio. Y las leyes moldean el medio, amigas.

Por eso, quiero que vayáis a votar este domingo con el propósito de un mundo un poco más bonito para nuestras infancias y juventudes. Porque les hijes no son nuestres, pero las nuevas generaciones sí son el futuro de todes. Y, para que vivan dignamente, yo quiero:

  • un mundo menos caluroso y más habitable para todes; por lo tanto, votaré a gobernantes que aspiren a estar a la altura de la emergencia climática.
  • un mundo donde las mamás puedan parir a su antojo; por lo tanto, votaré a políticas feministas que no nieguen la violencia obstétrica y respeten todos nuestros derechos sexuales, entre ellos, los reproductivos y el derecho al aborto, libre y gratuito.
  • un mundo donde cada cuál se identifique con el sexo que quiera y ame como desee; por lo tanto, votaré a aquellas listas integradas por personas con perspectiva feminista y sensibles con las diversidades sexuales. Lamento lo que ha ocurrido con la compañera Irene Montero. Defiendo la ley trans y la ley del consentimiento y no me cabe duda de que debemos ir aún más allá.
  • un mundo donde las infancias se eduquen en espacios estimulantes y nutritivos y en la lengua local; por lo tanto, votaré por aquelles que defienden una escuela pública y universal ―que no segregue por barrios―, con educación sexual integral en todas las etapas, con respeto y promoción de las lenguas minoritarias y ancestrales ―temo no ser capaz de hablarle en euskera a mi retoño y de revertir la presencia tan grande que tiene el castellano en mi entorno actual; como dijo Oskar Matute, de EH Bildu, el otro día en el debate a siete, es ridículo afirmar que la lengua española está en peligro, ¡por favor!―.
  • la lista podría ser infinita, pero en cuatro años de legislatura no se pueden hacer milagros, así que hay que acotar: un mundo donde las fronteras ―más bien, sus fuerzas de seguridad― no maten; un mundo donde la vivienda sea digna y un derecho universal; un mundo donde se cuide dignamente de las vejeces y se muera en paz; y un mundo donde se cuide a las que cuidan. ¡Ah! Y un mundo donde mis vecinxs estén obligadxs a cuidar de sus animales domésticos.

¿Un mundo ideal, como en la película de Aladdín de Disney? Lámparas mágicas, no tenemos, pero por qué no aspirar a ello. Después de todo, si podemos crear vida y parirla, hacer que la tierra nos dé de comer, etcétera, creo que somos muy poderosas. Y uno de esos poderes es votar éticamente. Así que, no te confundas: no todxs lxs candidatxs son iguales. Elige bien tu papeleta.

¡Ah! Y no olvides que este mundo lo seguiremos construyendo más allá de las urnas.

NOTA AL PIE: Digo “mundo” y no “país”, porque, además de ser una palabra que me da un poco de repelús, no me gustan los estados. Pero esto es lo que tenemos, de momento. Así que a taparse la nariz y a votar por un estado más lindo.

¡Va por mi abuela Mari Luz, que se quedó con ganas de votar en las municipales! Murió tres días antes.

Alba Algarabia

Published by kontalamia

Hitzek sorgindu ninduten. Doinu eta forma ezberdinetan nire gorputza bete ostean, borborka hasi dira, ahotik, alutik… Tras largos años de algarabía, mis poros, por ahora, solo sudan en bilingüe. De ahí que este blog haya nacido así. Ongi etorri. Bienvenide. ¡Ah! Sé me olvidaba… ¡Disfruta del viaje!

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